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domingo, 20 de octubre de 2013

¿Quién es el El Doctor Jekyll y Mr. Hyde?

    Ante todo, pediré perdón por si el contenido de esta nueva entrada no es lo que esperábais. Pero creo que si esta publicación os decepciona, no lo harán las futuras con títulos que compartirán el nombre de estos dos personajes (o uno). Se trata de una serie de reflexiones sobre la doble personalidad y la doble moral. No es mi intención centrar este tema en la hipocresía o la falsedad, temas que tan de moda están (¿quién está libre de culpa?). Mis miras van mucho más allá. 
Ante la proximidad de Halloween me ha perecido un tema recurrente. No me gusta demasiado en qué se ha convertido esta festividad, pero la esencia sigue ahí, por lo que me he animado a hablar de "monstruos". En este caso, se trata de monstruos más reales. Para ello, trataré de analizarme a mí misma y a la sociedad en general, por pretencioso que parezca. Pero sobre todo hablaré de mí, con la seguridad de que es lo que mejor conozco y en lo que menos me podré equivocar. Seguramente muchos me juzgaréis, pero en cierto modo, yo os estoy invitando a ello. En ese caso, espero que lo disfrutéis.


¡Ha llegado mi Álter Ego!
    Ha surgido sin más y no he podido detenerlo. O mejor dicho, detenerla. Ella es parte de mí y me ha exigido que la deje salir.
Todos recordaréis a los personajes de la novela de Robert Louis Stevenson, en “ El extraño caso del doctor Jekyll y Mr. Hyde”.
No es mi intención basar todas mis entradas del blog experimentando a través de mi Álter Ego, pero tras tener una larga charla con ella he llegado a la conclusión de que debía dedicarle más tiempo.
Ella representa una personalidad paralela que no puede interactuar con mi cuerpo de forma directa, pero sí en otros planos. Mi mente pasa a estar bajo su influencia con bastante frecuencia. Me parece interesante analizarla e investigar qué puede hacer si le doy la oportunidad. Quiero dejarla vagar por los rincones más oscuros de mi psique y los de este mundo, quiero ver hasta dónde es capaz de llegar, pero por lo que sé, no se va a contener.
Ella es Aurora O.



    No ha sido fácil conocer su nombre, pues es algo escurridiza. Su nombre encierra dos naturalezas muy distintas, la inocencia y la perversión. Aurora es el nombre de una de mis protagonistas favoritas de las películas que conformaron mi infancia, en “La Bella Durmiente”. O, es uno de los personajes femeninos que más me han cautivado de la literatura, en el libro “Historia de O”. Quienes hayáis leído el libro entenderéis la esencia que sigue a dicho nombre. Si no lo habéis leído, siempre podéis investigar. 
A Aurora le resultaba macabro al principio, pues no deja de ser una combinación curiosa y algo irónica. Pero tras darle varias vueltas ha sonreído y ha quedado satisfecha. Ningún nombre la representa mejor, en mi opinión, y ahora en la suya.
Por lo tanto, y hechas las presentaciones, es mi obligación explotar toda su personalidad y sus intenciones. Desde hoy inicio un viaje experimental de autoconocimiento junto a Aurora O, y que espero poder compartir con vosotros.

    Todo empezó una noche como cualquier otra, pero que lo cambiaría todo, hace ya dos años. Puede sonar a cliché “Todo empezó una noche como cualquier otra…” pero es que fue así, no puedo cambiar los hechos. Fue aquella noche la primera vez que alguien me rompió el corazón cuando Aurora O asomó su cabeza desde el más allá y se echó unas risas con un cacareo frío  y afilado.
    Aquella noche estuvimos presentes-cuando aún éramos una misma- en un atraco. Desde el coche se escucharon los disparos, vi a los policías disparar contra unos ladrones, y estos a su vez les disparaban a ellos.
Uno de los ladrones pasó por el lateral de mi coche, vestido de negro y con una máscara blanca. Todavía faltaban unas semanas para Halloween, pero no le di importancia.
Cuando la confusión que se generó tras el  tiroteo dejó lugar a los interrogantes, vi el cuerpo de uno de los atracadores tendido en el suelo, sobre un charco de su propia sangre.
Murió.
La gente, insensibilizada gracias a las noticias, se había aglomerado en torno a la zona del incidente,-incluso a pesar de los disparos- y morbosa, contemplaban la escena, ávida de anécdotas que contar.
No me impresionó el cuerpo. Ves centenares de ellos en televisión. He de decir que ver uno a unos 50 metros de mí no me pareció diferente.
Más tarde  Aurora O se regodearía de la macabra experiencia.
Unos días después del incidente, y tras mi ruptura con alguien a quien quise, Aurora O empezó a aparecer regularmente. Al principio se apropiaba de la situación en las noches de fiesta. Perdía el control de la situación, me dejaba llevar hasta extremos que nunca había conocido. Al día siguiente no podía recordar mucho de mis actos. Lejos de parecerme vergonzoso, me crecí en orgullo por mis “logros”.
Si esas lagunas y el desenfrenado ritmo de perversión reparaban mi corazón roto, no iba a ser yo quien se interpusiese a ello.
Lo cierto es, que una parte desconocida de mí hasta entonces afloró. Noches y noches de alcohol, sexo, alguna que otra droga, desconocidas y desconocidos se sucedieron cada fin de semana durante meses y meses.
Aurora O se presentaba cada noche de jueves, viernes, sábado e incluso domingo, de fiesta que mi cuerpo soportaba.
    Poco a poco el vacío llegó, pero eso no impidió a Aurora O quedarse. Había llegado tras años de letargo. No sé si ella ya estaba conmigo cuando yo llegué, o si por el contrario la desarrollé tras aquella amarga etapa de mi vida. Puede que la violencia de la fui testigo la noche de mi ruptura y el dolor que eso me produjo, provocase una llamada de socorro silenciosa que mi mente lanzó a ese lado que ningún ser humano logra conocer, de su cerebro. Tal vez esa sea nuestra parte oscura. Aunque me inclino a pensar más bien, que esa es la parte buena, quién sabe. No obstante, yo no sabría definir muy bien la, sin duda, caprichosa personalidad de Aurora O. ¿Es buena? ¿Es mala? ¿Son estas las palabras correctas para definirla? Sólo sé que cuando apareció ya no se marchó.
Ya no esperaba al fin de semana para tomar el control de la situación y hacer cosas que yo jamás me habría atrevido a llevar a la práctica, de no ser por ella. Supongo que después de todo algo sí debo agradecerle.

    No obstante, Aurora O representa lo peor de mí misma, y a veces debo luchar contra ella para impedirle que lleve la situación más allá. Esto no significa que pueda encasillarla, simplemente, el mundo no está preparado para su naturalidad, y al mundo le gusta mucho juzgar. Ella puede esconderse en lo más recóndito de mi cabeza, o en algún lugar del Universo. Yo tengo que dar la cara por ella. Lo cual me recuerda a Dorian Gray, pero yo no tengo un cuadro como el suyo ni he pactado con el diablo, todavía.
Esta es nuestra historia. Una historia que afortunada o desafortunadamente protagoniza ella en su mayoría. No pretendo exculparme de mis errores a través de ella, pero sí es cierto, que sin Aurora O yo no habría podido sobrevivir a la percepción de un mundo justo habitado por personas injustas.
    Es por eso que quiero dedicarle un espacio en este blog, para tratar de comprenderla mejor. Para comprobar si a través de nuestras experiencias, logro conocerla de un modo más cercano y así, librarla de las etiquetas y los prejuicios.

Ya estás aquí, Aurora O


Missalalar.

Origen de las imágenes:
-Imagen 1.
-Imagen 2.  

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